La arquitecta de interiores y fundadora de FAARINSA ha construido una trayectoria donde la arquitectura trasciende lo estético para convertirse en una herramienta capaz de generar bienestar, memoria y transformación social.

Para Fany, el diseño nunca ha sido únicamente una cuestión de formas, materiales o tendencias. Después de más de 16 años dedicados a la arquitectura de interiores, la construcción y el desarrollo de proyectos residenciales, comerciales y hoteleros, ha llegado a una convicción que guía cada una de sus propuestas: los espacios más importantes son aquellos que logran generar emociones y convertirse en parte de nuestra historia.
Fundadora de FAARINSA y responsable de más de 90 proyectos, Charris ha construido una sólida trayectoria que la ha llevado a participar en publicaciones nacionales e internacionales de arquitectura y diseño, además de ser reconocida entre las voces destacadas del diseño panameño. Sin embargo, más allá de los reconocimientos, su trabajo se caracteriza por una mirada profundamente humana sobre el acto de diseñar.
Su inspiración nace de la naturaleza, de la luz que cambia a lo largo del día, de la serenidad de los paisajes y de la autenticidad de los materiales que envejecen con el tiempo. Elementos que le han enseñado que la verdadera belleza no busca imponerse, sino encontrar un equilibrio natural con quienes habitan los espacios.
Uno de los momentos más significativos de su carrera fue su participación en CASACOR Panamá con Jardín del Pacífico, un jardín zen concebido como un espacio de contemplación y conexión. Una experiencia que reafirmó su deseo de desarrollar una voz propia dentro del diseño y explorar la relación emocional que las personas construyen con los lugares.
La maternidad también transformó su manera de entender la arquitectura. Le permitió comprender que la idea de hogar está profundamente ligada a la necesidad de protección, pertenencia y cuidado. Una visión que hoy se refleja en cada proyecto que desarrolla y en la forma en que entiende la responsabilidad de crear espacios para otros.


Ese compromiso trasciende el ámbito profesional. Actualmente participa como arquitecta voluntaria en Espacios que Abrazan, una iniciativa impulsada por el Despacho de la Primera Dama de Panamá, donde colabora en la transformación de espacios destinados a madres adolescentes, niños y adultos mayores en situación de vulnerabilidad.
Para Charris, existe una dimensión de la arquitectura que rara vez aparece en los planos o las fotografías: aquella que tiene la capacidad de devolver dignidad, ofrecer refugio y acompañar historias. Una convicción que continúa guiando su trabajo y que demuestra que construir va mucho más allá de levantar estructuras; significa crear lugares donde las personas puedan sentirse seguras, valoradas y acogidas.
Porque, al final, los espacios más memorables no son aquellos que simplemente habitamos, sino aquellos que terminan formando parte de quienes somos.
