La Maison revela más de 100 piezas históricas que el legendario diseñador tunecino conservó durante décadas.
La Galerie Dior abrió una de sus exposiciones más esperadas del año: una muestra dedicada a la colección privada de Azzedine Alaïa, el célebre diseñador tunecino que, en silencio y con devoción, reunió durante años algunos de los diseños más emblemáticos creados por Christian Dior y sus sucesores.
Aunque esta exposición se encuentra en París, su relevancia es global: por primera vez, la Maison Dior hace pública una selección de más de 100 piezas pertenecientes al archivo personal de Alaïa, muchas de ellas desconocidas incluso para especialistas del sector. Una oportunidad excepcional para entender el vínculo íntimo entre dos figuras esenciales de la moda del siglo XX.

Un archivo guardado en secreto
Azzedine Alaïa fue, además de creador, un archivista apasionado. Durante décadas adquirió vestidos, faldas, chaquetas y piezas de alta costura de Dior, convencido de que la historia de la moda debía conservarse con la misma rigurosidad que una obra de arte. Su colección incluía prendas de distintas épocas de la Maison: desde las siluetas fundacionales de Christian Dior en los años 50, hasta las reinterpretaciones de los directores creativos que lo sucedieron, como Yves Saint Laurent, Marc Bohan o Gianfranco Ferré.
Cada pieza está acompañada de bocetos, documentación y referencias originales que permiten rastrear el proceso creativo, la técnica artesanal y el espíritu estético de cada década.
La exposición ha sido organizada por la Fundación Azzedine Alaïa en colaboración con el departamento patrimonial de Dior. El recorrido propone un diálogo entre los dos creadores: Dior, con su revolución del New Look; y Alaïa, con su precisión escultórica y su culto a la estructura del cuerpo femenino.

Las salas, montadas como escenarios cinematográficos, revelan cómo Alaïa estudiaba, desarmaba y aprendía de la arquitectura textil de Dior. Es una conversación entre tiempos, estilos y obsesiones compartidas por la perfección.
Aunque la exposición estará abierta hasta mayo de 2026, su repercusión ya ha trascendido fronteras. Para el mundo de la moda, esta muestra no es solo un homenaje, sino una revelación: la confirmación de que la alta costura tiene guardianes silenciosos cuya pasión mantiene vivas sus historias.


La Galerie Dior vuelve así a consolidarse como uno de los espacios más importantes para la preservación y celebración del legado de la moda francesa.