De un proyecto íntimo a una empresa en expansión, Terra Point transforma celebraciones en momentos creativos que se viven y se recuerdan.
Hay emprendimientos que nacen desde la pasión. Y hay otros que logran convertir esa pasión en un modelo sostenible. Terra Point es el resultado de ambas fuerzas. Concebida como una empresa dedicada a brindar experiencias artísticas, su propuesta parte de una idea clara: el arte no debe sentirse lejano, sino cotidiano, emocional y compartido.
Especializada en eventos privados como cumpleaños, despedidas de soltera y baby showers, la marca integra talleres de arte como eje central de cada celebración. Cada invitado pinta, crea y conecta con su lado artístico mientras el equipo cuida cada detalle, desde la ambientación y la papelería hasta la curaduría de materiales, el catering y la decoración. Más que organizar un evento, construyen recuerdos tangibles.


Lo que para Maria Fernanda empezó como un proyecto personal, pequeño y cercano, creció rápidamente hasta exigir una visión empresarial más estructurada. Abrir una segunda sede implicó profesionalizar procesos, delegar y consolidar un equipo capaz de sostener la calidad sin depender de una supervisión constante. Fue el momento en que el emprendimiento dejó de ser un hobby apasionado para convertirse en una empresa con proyección de escala.
El liderazgo dentro de Terra Point también tiene un propósito claro. Con un equipo conformado principalmente por mujeres artistas, Mafe, entiende el empoderamiento como algo que trasciende el rol laboral. No solo busca potenciar sus habilidades dentro de la empresa, sino impulsarlas a creer en su talento, desarrollar su marca personal y atreverse a mostrar y vender su arte.

Más allá del crecimiento empresarial, el legado que busca dejar es contundente: el arte puede ser un rubro sólido, estructurado y sostenible. Y cuando una mujer decide apostar por su visión y otra la impulsa en el proceso, no solo nace un negocio. Se construye comunidad, confianza y nuevas posibilidades para todas.