El nuevo álbum de TIMØ, Canto Pa’ No Llorar, no nace desde la perfección, sino desde la vulnerabilidad. Es un proyecto que transforma rupturas, incertidumbre y nostalgia en un manifiesto optimista.
“Empezamos a hacer música y teníamos claro el norte sonoro, pero no el mensaje”, confiesan. “Cuando elegimos las canciones entendimos que todas hablaban desde el mismo lugar: alguien que la está pasando mal… pero desde el lente del optimismo”.
Esa es la esencia del disco. No es tristeza resignada, es esperanza activa. “Si estás llorando, no lo hagas porque nadie se ha muerto por amor. Vas a estar bien”, dicen con honestidad.
El proceso creativo fue casi terapéutico. Grabaron en un estudio en medio del desierto, lejos del ruido y las expectativas. “Nos sentíamos como niños otra vez, jugando con instrumentos. Fue volver a descubrir el juego de hacer música”.


Esa conexión con su niño interior también atraviesa el álbum. “Estamos viviendo el sueño que teníamos cuando éramos chiquitos. Siempre soñamos con tocar nuestra música y viajar con nuestros amigos. Hoy poder vivir de esto es muy lindo”.
Inspirados por los sonidos de los años 2000, decidieron no perseguir tendencias. “Sabemos que no es el approach más comercial. Es casi apelar a la nostalgia más que a lo que está sonando ahora. Pero estamos tranquilos porque es un álbum que nosotros escucharíamos”.
El focus track, Palabras, sorprende con una salsa inesperada dentro de su universo. “Nunca habíamos hecho algo tan tropical. Nos sorprendió escucharnos en este tipo de música”.
Con nuevos escenarios internacionales en el horizonte, TIMØ atraviesa una etapa más segura y libre. “Ojalá le guste a la gente. Si estás pasando por algo, este álbum puede llegar a gustarte”.