Para su boda con Andrea Preti, la leyenda del tenis eligió un diseño nupcial a medida que reflejó su esencia, su historia personal y la alegría de un nuevo comienzo.
La icónica tenista Venus Williams, reconocida por su elegancia dentro y fuera de la cancha, vivió uno de los momentos más significativos de su vida al unir su camino con el actor y productor Andrea Preti. La pareja, cuya relación comenzó en 2024 y se hizo pública con su compromiso en enero de 2025, celebró su boda en una ceremonia íntima, rodeada de familiares y amigos cercanos, marcando una etapa de renovación, amor y complicidad.
Uno de los detalles que más captó la atención fue, sin duda, el vestido de novia elegido por Venus para la ceremonia. La deportista apostó por un diseño a medida de Morilee New York, una casa reconocida por su trabajo artesanal y su enfoque en la feminidad contemporánea. Según ha compartido la propia Venus, la pieza fue creada especialmente para ella, cuidando cada detalle para reflejar no solo la importancia del día, sino también su conexión emocional con el momento y con su pareja.

El vestido destacó por una silueta elegante y equilibrada, donde la delicadeza convivía con una presencia poderosa, muy en línea con la identidad de Venus. Lejos de los excesos, el diseño apostó por líneas limpias, una estructura impecable y un aire sofisticado que celebraba la naturalidad y la autenticidad de la novia. Más que una prenda, fue una declaración de estilo personal y libertad.
Aunque la marca no ha revelado el precio exacto del vestido, especialistas en moda nupcial estiman que un diseño a medida de estas características, firmado por una casa como Morilee New York, puede oscilar entre los 10,000 y 18,000 dólares, dependiendo de los materiales, bordados y horas de confección involucradas. Una inversión que, en este caso, simboliza un momento irrepetible más allá del valor material.
Además del vestido principal, Venus y Andrea celebraron su unión con distintos encuentros previos y posteriores al enlace, desde cenas íntimas hasta celebraciones especiales, en las que la tenista volvió a demostrar su sensibilidad estética con looks cuidadosamente elegidos. Cada aparición reafirmó su lugar como un referente de estilo, incluso en los momentos más personales de su vida.
En una boda que combinó emoción, sobriedad y modernidad, el vestido de Venus Williams se convirtió en uno de los elementos más recordados. Una pieza que no solo acompañó su unión con Andrea Preti, sino que también celebró la manera en la que ella elige vivir cada etapa, con elegancia, autenticidad y plena fidelidad a sí misma.