Alejandro Garza: liderazgo, innovación y el propósito de transformar vidas desde Mary Kay
Con más de tres décadas de trayectoria, el Gerente General de Mary Kay Perú habla sobre los aprendizajes que han marcado su carrera, la evolución del emprendimiento femenino y los desafíos que enfrenta hoy la industria de la belleza.
Hay carreras que se construyen siguiendo un camino definido y otras que se transforman a medida que aparecen nuevas oportunidades. La de Alejandro Garza pertenece a esta segunda categoría. Con más de 30 años de experiencia profesional, su recorrido comenzó en el mundo de la tecnología, pasó por áreas de Operaciones y Manufactura y, con el tiempo, lo llevó a asumir responsabilidades de dirección hasta llegar a la Gerencia General de Mary Kay Perú.
Ese tránsito por diferentes áreas le permitió desarrollar una mirada integral del negocio. Desde la renovación de plataformas tecnológicas de Mary Kay hasta el desarrollo de proveedores de manufactura local en México y la apertura de un nuevo centro de distribución, cada proyecto significó enfrentarse a desafíos distintos y, al mismo tiempo, aprender a liderar procesos de transformación.
Para Garza, sin embargo, la experiencia acumulada no es suficiente para explicar el crecimiento profesional. La capacidad de aprender constantemente, adaptarse y rodearse de equipos capaces de convertir una visión en resultados ha sido fundamental en su camino. “El crecimiento profesional no depende únicamente de la experiencia acumulada”, explica, sino también de la disposición para seguir aprendiendo y desarrollar equipos que hagan posible alcanzar resultados extraordinarios.
Liderar poniendo a las personas primero
Llegar a la dirección de una compañía con el legado de Mary Kay también implica asumir una cultura empresarial construida alrededor de valores muy definidos. Para Garza, su filosofía de liderazgo parte precisamente de ahí: poner a las personas primero, actuar con integridad y construir relaciones basadas en la confianza y el respeto.
Su visión parte de una idea sencilla, pero poderosa: cuando una persona se siente valorada, escuchada y desafiada a crecer, puede alcanzar mucho más. Por eso, uno de sus principales objetivos como líder es crear espacios donde exista apertura para aportar ideas, aprender de los errores y celebrar los logros colectivamente.
En el día a día, esto se traduce en una comunicación cercana y en la capacidad de escuchar antes de tomar decisiones. También en empoderar a los integrantes del equipo para que asuman responsabilidades y desarrollen su potencial. Hay una frase de Mary Kay Ash que resume especialmente bien esta filosofía: “Cada persona tiene un letrero invisible que dice: Hazme sentir importante”. Para Garza, mantener presente esa idea permite entender que el reconocimiento no es simplemente un gesto, sino una herramienta para construir equipos más comprometidos. Porque, en su visión, cuando las personas crecen, también lo hace el negocio.

Una oportunidad para emprender y transformar vidas
Ese enfoque adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa el modelo de Mary Kay. Desde sus inicios, la compañía tuvo como propósito empoderar a las mujeres y brindarles una vía para alcanzar independencia económica y desarrollo personal.
La visión de Mary Kay Ash partía de entender que la belleza podía representar mucho más que un producto. Podía convertirse en una herramienta para generar confianza, independencia y oportunidades a través de un negocio propio. Más de seis décadas después, ese propósito continúa siendo uno de los pilares de la compañía. El impacto de ese modelo se refleja en las historias de las mujeres que han encontrado en Mary Kay una oportunidad para alcanzar metas personales y familiares. Garza habla de consultoras que han podido financiar la educación de sus hijos, comprar su primera casa, adquirir un automóvil o hacer realidad proyectos que antes parecían lejanos. Y hay algo especialmente significativo en esa evolución: muchas de las nuevas integrantes de la comunidad son mujeres jóvenes que encuentran en el emprendimiento una posibilidad de construir su propio futuro.
Hoy, las motivaciones también han evolucionado. La oportunidad económica sigue siendo importante, pero convive con otras búsquedas: flexibilidad, crecimiento personal, reconocimiento y la posibilidad de inspirar a otras mujeres. En ese contexto, los valores siguen funcionando como una brújula. Entre ellos, la Regla de Oro, “trata a los demás como te gustaría ser tratado”, continúa guiando las relaciones y decisiones dentro de la compañía.
Una industria que cambia a toda velocidad
Si algo caracteriza a la industria de la belleza actual es su capacidad de transformación. Los consumidores están cada vez más informados y exigen productos con respaldo científico, ingredientes de alto desempeño y experiencias cada vez más personalizadas. La tecnología también ha cambiado la forma en que las personas descubren, prueban y seleccionan productos. Para Garza, esta evolución representa una oportunidad para que las marcas puedan responder de manera más precisa a las necesidades de sus consumidoras.
Mary Kay ha respondido a este escenario a través de la innovación y el desarrollo de nuevas herramientas. Entre sus lanzamientos recientes se encuentran Retinol 0.3, un tratamiento orientado a reducir visiblemente las líneas de expresión y arrugas, y la nueva Base TimeWise 3D, que combina un acabado natural con ingredientes destinados al cuidado de la piel. A ello se suma “Tu Tono Ideal”, una herramienta digital que permite encontrar de manera sencilla y personalizada el tono de base que mejor se adapta a cada piel.
Detrás de estas novedades existe además una apuesta constante por la investigación. Mary Kay cuenta con un equipo global de científicos e investigadores y un portafolio de más de 1,600 patentes que respalda el desarrollo de sus productos. La compañía también señala haber sido reconocida, por cuarto año consecutivo, como la marca número uno de Venta Directa de Cuidado de la Piel y Cosméticos de Color en el Mundo, según Euromonitor International. Para Garza, el objetivo no consiste simplemente en perseguir cada tendencia que aparece, sino en anticiparse a las necesidades de las consumidoras y crear soluciones capaces de combinar ciencia, innovación y una experiencia de belleza cada vez más personalizada.


El futuro: crecer a través de las personas
Al hablar del futuro de Mary Kay Perú, Garza vuelve una y otra vez a una idea que atraviesa toda su discurso: las personas.
Su principal motivación es el potencial que todavía existe para transformar vidas en el país. Más allá de su dimensión como compañía de belleza, entiende a Mary Kay como una plataforma que puede brindar oportunidades para que miles de mujeres desarrollen su independencia, descubran sus capacidades y trabajen por sus propios sueños. El reto hacia adelante será continuar fortaleciendo la operación, impulsar la innovación y adaptarse a un mercado que cambia constantemente, sin perder de vista a quienes están en el centro de la propuesta: las Consultoras de Belleza Independientes y las Líderes que forman parte de la comunidad. También está el desafío de continuar construyendo equipos sólidos, comprometidos y conectados con la misión de la compañía.
Y es precisamente ahí donde aparece la idea de legado.
Garza no habla únicamente de resultados empresariales. Aspira a ser recordado como un líder que ayudó a que otras personas crecieran, que fortaleció una cultura basada en la integridad, el respeto, el reconocimiento y el servicio, y que contribuyó a que más mujeres confiaran en sí mismas y descubrieran de lo que son capaces.

Porque, al final, para él los resultados son importantes, pero no son la única medida del éxito. El verdadero legado de un líder está en las personas que logró desarrollar y en las vidas que consiguió impactar positivamente. Y quizá esa sea la idea que mejor resume su propia trayectoria: después de más de tres décadas de carrera, el siguiente desafío no parece ser llegar más lejos, sino hacer que más personas puedan llegar con él.