Grabada en una estricta burbuja sanitaria durante la segunda ola de la pandemia, y ganadora de premios en festivales de México y Brasil, la ópera prima de Daniel Riglos sobre el amor, el duelo y la ausencia llega al 30 Festival de Cine de Lima.

Lima, julio de 2026.- “Donde Duermen los Sueños”, el largometraje del director nacional Daniel Riglos, producido por Carolina Denegri —reconocida por éxitos como «La revolución y la tierra» y «El limpiador»—, tendrá su estreno oficial en la 30.ª edición del Festival de Cine de Lima, que se realizará del 6 al 15 de agosto. Esta producción no solo propone una mirada cinematográfica diferente y alternativa para la escena local, sino que marca el esperado retorno a las pantallas del icónico actor Santiago Magill («No se lo digas a nadie»), tras más de veinte años alejado de la actuación.
La película es un drama presentado en forma de realismo mágico, y que explora la ausencia a través de un romance suspendido en el tiempo para confrontar miedos y fantasías universales sobre la vida y la muerte. Para encarnar esta premisa, Riglos escribió el personaje pensando exclusivamente en Magill, destacando su tremenda sensibilidad y presencia ante cámaras. Con Lizet Chávez como coprotagonista y con las actuaciones estelares de Claret Quea y Wendy Vásquez, se logra un cuarteto actoral de complicidad única que proyecta una gran intimidad en la pantalla.
«Donde Duermen los Sueños desarrolla su trama a través de los ojos de un hombre para quien la frontera entre lo real y lo ficticio se ha visto difuminada, sin saber qué es el mundo real y qué es producto de su mente. Mi idea es provocar en el espectador esa misma confusión que, más allá de desorientar, busca intrigar, captando su atención aun cuando no sepa si creer en lo que está viendo o no. El cine es ilusión y mi deseo es aprovechar su naturaleza, emulando la misma sensación que experimentamos dentro de un sueño a través de mi película», explica el director Daniel Riglos.
Ganadora del Concurso Nacional de Estímulos Económicos del Ministerio de Cultura (DAFO), la producción fue toda una hazaña técnica. El rodaje se ejecutó en 2021 durante seis semanas y, para garantizar la seguridad del equipo en plena crisis sanitaria, la filmación se aisló en una estricta burbuja en una hacienda a las afueras de Lima, donde se grabó el 80% de la obra. Las escenas se complementaron con locaciones en playas del sur, el Hospital de la FAP, el Real Felipe, el Centro de Lima y el campus de la Universidad de Lima, gracias al soporte logístico de aliados privados.
El proyecto fue invitado en etapa de Work in Progress al Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) en México y al Florianópolis Audiovisual Mercosur (FAM) en Brasil. En ambos espacios obtuvo importantes premios que contribuyeron a concluir la película, incluyendo el galardón otorgado por Hasan Studio que hizo posible el vital trabajo de la mezcla final de sonido en Ciudad de México, además de asegurar su distribución en territorio mexicano con Benuca Films.
Detrás de cámaras, el largometraje equilibra la experiencia con el nuevo talento peruano, destacando a Christian Valera (Fotografía), Blanca Martínez (Arte), Willy Lizarbe (Sonido), la música original de Augusto Madueño y Mario Silvania, y una colaboración especial de la banda Mar de Copas.
Con este estreno, Riglos busca demostrar que en el Perú hay otras formas de hacer cine, apostando por una propuesta audiovisual y narrativa honesta y alternativa. Tras su participación en el circuito internacional de festivales, la película planificará su llegada a salas de cine y posteriormente a plataformas de streaming.
