Más de 30 artistas peruanos e internacionales se reúnen en una exhibición colectiva que explora el impacto del capitalismo, la tecnología y la crisis ambiental en nuestra manera de vivir, pensar y relacionarnos con el mundo.
¿De qué manera los sistemas económicos, tecnológicos y ambientales contemporáneos están transformando nuestra vida? ¿Qué ocurre cuando la tecnología deja de ser únicamente una herramienta y comienza a convertirse también en interlocutora? Y, en medio de estos cambios, ¿qué lugar ocupan valores como la empatía, la gratitud, la humildad y el altruismo?

Alrededor de estas preguntas se construye Capitaloceno, una exhibición colectiva que reúne el trabajo de más de 30 artistas peruanos e internacionales y que propone una mirada crítica sobre el presente, sus contradicciones y las formas de vida que estamos construyendo.
El propio concepto de capitaloceno parte de una revisión de la idea de Antropoceno. En lugar de atribuir las transformaciones geológicas y ambientales de nuestro tiempo a la humanidad entendida como un todo, plantea que detrás de buena parte de estos cambios existe una forma específica de organizar la vida: el capitalismo global y sus dinámicas de extracción, producción y consumo.

Desde esta perspectiva, la exposición no se limita a hablar de la crisis ambiental. También observa cómo estas lógicas han transformado las relaciones sociales, los sistemas de valores y nuestra percepción de la realidad. La naturaleza, la tecnología, el trabajo, el consumo y las relaciones humanas aparecen así conectados dentro de una misma conversación.
Una conversación con la inteligencia artificial
Uno de los aspectos más singulares del proyecto está en su propio origen. Capitaloceno nació a partir de una serie de conversaciones desarrolladas durante más de un año con distintos sistemas de inteligencia artificial.
La IA no fue incorporada como una herramienta para producir las obras, sino como una interlocutora. Un espacio de diálogo que permitió plantear preguntas, contrastar ideas y reflexionar sobre un presente en el que la tecnología ocupa un lugar cada vez más determinante.

La decisión resulta especialmente significativa porque la inteligencia artificial forma parte del mismo contexto tecnológico que la exhibición busca cuestionar y analizar. La conversación deja entonces de ser únicamente sobre la tecnología para convertirse, también, en una conversación con ella.
A través de diferentes lenguajes y prácticas artísticas, la muestra se aproxima a asuntos como la automatización, la crisis ambiental y la llamada singularidad humana, pero también a una pregunta más íntima: qué características queremos preservar de nuestra humanidad en sociedades cada vez más determinadas por sistemas económicos y tecnológicos.
En ese recorrido aparecen valores que parecen ocupar un espacio cada vez más frágil: la empatía, la gratitud, la humildad y el altruismo. No como conceptos abstractos, sino como formas de relacionarnos con los demás y con el mundo que habitamos.
Distintas generaciones, una misma conversación
La diversidad de artistas reunidos es parte esencial de la propuesta. Capitaloceno conecta distintas generaciones, geografías y aproximaciones al arte contemporáneo, construyendo un diálogo que atraviesa fronteras y disciplinas.
La exhibición reúne a María Abaddon, Francis Alÿs, Carlos Amorales, Armando Andrade Tudela, Iván Argote, Marcela Armas, Fernando Bryce, Tania Bruguera, Martín Chambi, U-Ram Choe, Emilia Curatola, Angela Detanico & Rafael Lain, Jorge Eielson, Leandro Erlich, Martín Escalante, Sara Flores, Philippe Gruenberg, Pablo Hare, Edi Hirose, Esteban Igartua, Rosario López, Reynaldo Luza, Gilda Mantilla, Valentin Masé, Wynnie Mynerva, Yoshua Okón, Davis Pérez, María Cristina Salgado, Juan Javier Salazar, Juan Salas, Kinshiro Shimura, Paul Susanibar, Salmo Suyo, Elena Tejada-Herrera, José Vera Matos, Antonio Wong y David Zink Yi.
El resultado es una exposición que no busca ofrecer respuestas definitivas. Más bien, abre un espacio para detenerse y observar las estructuras que normalmente atraviesan nuestra vida cotidiana sin que necesariamente las cuestionemos.
El arte como espacio para pensar el presente
En tiempos en los que la inteligencia artificial modifica nuestra relación con el conocimiento, la automatización redefine el trabajo y la crisis ambiental obliga a replantear nuestra relación con el planeta, Capitaloceno plantea que el arte puede ser también un lugar para pensar aquello que todavía no sabemos cómo resolver.
Más que una exposición sobre el capitalismo o la tecnología, la muestra propone una reflexión sobre qué tipo de sociedad estamos construyendo y qué queremos conservar de nosotros mismos en el proceso.
En ese sentido, el arte aparece como un espacio de pausa frente a la velocidad contemporánea: un lugar desde el cual mirar el presente, cuestionarlo y, quizá, imaginar otras maneras de relacionarnos con la tecnología, el medio ambiente y los demás.
Capitaloceno forma parte del programa de proyectoamil, espacio de arte independiente con sedes en Barranco, Lima, y Ardez, Suiza. A través de exposiciones, publicaciones y programas públicos, proyectoamil desarrolla una plataforma dedicada al arte contemporáneo y a su relación con contextos culturales, sociales y geográficos específicos.